En el 2011 registraron 17 casos. En Charallave ocurrió el primer secuestro del año, bajo esta modalidad.
La Voz.- Valiéndose de una computadora, acceso a internet y un teléfono, algunos reclusos de distintos centros penitenciarios del país están dedicados al negocio del secuestro virtual, con un estimado de entre 20 y 30 contactos diarios.
El jefe de la División Anti-Extorsión y Secuestro de la Policía de Miranda, Juan Prieto, explicó que el secuestro virtual “no existe”, porque los presuntos plagiarios, en este caso presos, simulan que privan de libertad a una persona para cobrarle una suma millonaria a sus familiares, obteniendo de esta forma dinero fácil en solo horas.
Precisó que son muy pocas las víctimas que denuncian esta modalidad delictiva, lo cual hace mucho más difícil planificar y desarrollar actividades de inteligencia, sin embargo, la división que dirige cuantificó 17 casos durante todo el año 2011.
En tal sentido, Prieto señaló que ya registraron el primer caso de secuestro virtual del año, ocurrido el pasado jueves en Charallave. “Se trata de una acción ejecutada por reos del Centro Penitenciario de Tocuyito, ubicado en el estado Carabobo, quienes llamaron a un señor y le indicaron que su hija y su nieto de dos años estaban secuestrados, por lo que debía depositar la cantidad de 10.000 bolívares fuertes en la cuenta de su hija”.
Igualmente se comunicaron con la “supuesta” secuestrada y le hicieron creer que tenían plagiado a su esposo, que por ello debía trasladarse a Cagua, estado Aragua, y pagar el rescate, cobrando un cheque emitido de su propia cuenta y luego encontrarse con alguien para la entrega del dinero. “La dama, al entregar el monto exigido, se comunica con su padre señalándole lo ocurrido, y su progenitor le manifiesta que a él le hicieron creer que ella estaba secuestrada”, indicó.
El modus operandi
Según el jefe policial de la División Anti-extorsión y Secuestro del referido ente de seguridad, el modus operandi comienza con uno o varios detenidos con amplios conocimientos informáticos, quienes utilizan esa preparación para indagar y seleccionar a la víctima de alguna página de compra y venta, redes sociales u otros.
“Una vez ubicada la víctima, la localizan y utilizando algún chantaje le hacen apagar su teléfono móvil por unas horas, trasladarse a algún lugar desconocido y esperar otra orden, momento en el que los reclusos se comunican con los familiares y les indican que deben pagar de inmediato algún monto determinado si quieren a su familiar con vida”, explicó.
Señaló que los familiares bajo presión acceden a las peticiones de los extorsionadores, quienes se identifican como miembros de un cartel guerrillero, por lo que depositan la suma millonaria, notando horas más tarde que todo era una mentira y que han sido víctimas de una extorsión.
Acciones a tomar
En tal sentido, Prieto sugirió a las personas no dejarse manipular o persuadir si llegaran a recibir este tipo de llamadas, denunciar a Policía de Miranda, Cicpc o GN, notificar los detalles del caso, conservar la calma, hacer caso omiso a los comentarios homicidas del extorsionador y acatar las instrucciones de las autoridades.
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