lunes, 25 de febrero de 2013

Seguridad en discotecas: otra tragedia previsible

La protección de vidas y bienes requiere adecuados asesoramiento técnico y control gubernamental

No terminan de acallarse las voces en Latinoamérica por las víctimas fatales en las discos The Factory (Quito, Ecuador, abril de 2008, con 233 muertos) y Cromagnon (Buenos Aires, Argentina, diciembre de 2004, con 194 muertos), cuando nuevamente nos “sorprende” el incendio en The Kiss (Santa María, Rio Grande do Sul, Brasil, enero 2013) con sus más de 235 víctimas fatales.

Aunque estos siniestros no son exclusivamente “nuestros”: en USA el antecedente más cercano en el tiempo, es el siniestro en la disco The Station (Rhode Island, EEUU, febrero 2003, 100 muertos).

Los factores en común en estos siniestros, parecen ser:

  • Deficiencias en la estructura de las discotecas, que fueron ocultadas con documentación falsa,
  • Irregularidades en los planos y varias fallas en la seguridad de los locales,
  • Insuficiencia de salidas de emergencia - cerradas o directamente falta de éstas-

En todos se conjugan la responsabilidad “empresarial”, y la supervisión y el control de las autoridades locales para la entrega de permisologías.

También aparecen como “engañosos” los inadecuados sistemas de protección contra incendios, ya que no siempre estos establecimientos respetan o conocen las normas y las características que estos sistemas deben tener frente a los riesgos inherentes a su actividad. Salvo raras excepciones, en su afán de lucro llevado a su más alto nivel, no aceptan los asesoramientos de los profesionales en protección contra incendios, porque “sus costos son excesivos”.

La pregunta es: ¿Vale más un sistema de protección contra incendios que una vida?

Con solamente ampliar - llegado el caso de existir - la red fija contra incendios mediante la instalación de sprinklers o rociadores automáticos, estos  comenzarán a extinguir el incendio no siendo necesario esperar a que sea atacado el siniestro por personal de la disco o los bomberos a su arribo, seguramente el número de víctimas sería mucho menor y - tal vez - nulo.

También es menester considerar en estos temas, que los revestimientos y materiales utilizados en estos lugares públicos y de masiva concurrencia, deben ser como mínimo, retardantes de fuego cuando no directamente ignífugos -resistentes al calor-.

En síntesis, con un adecuado asesoramiento técnico en materia de seguridad, elaborado por especialistas en la materia, su inexcusable cumplimiento por parte de propietarios y el imprescindible control por parte de la autoridad: municipios, bomberos, se logrará la debida protección de vidas y bienes, en ese inexcusable orden.

Otras tragedias similares en América Latina

Oct 1978: Caracas, Venezuela (25 muertes)

Set 1993: Valparaíso, Chile (16)

Dic 1993: Olivos, Buenos Aires - Argentina (17)

Dic 2000: Lobohombo, México DF - México (20)

Nov 2001: Belo Horizonte, Brasil (6)

Jul 2002: Lima, Perú (29)

Dic 2002: Caracas, Venezuela (47)

Jul 2003: Punta Arenas, Chile (3)

Dic 2004: Buenos Aires, Argentina (194)

Ago 2004: San Pablo, Brasil (6)

Nov 2006: Santo Domingo, Rep. Dominicana (9)

Abr 2008: Quito, Ecuador (233)

Por Emilio Enrique González, Master en Seguridad contra Incendios y especialista en Prevención de Incendios, publicado en el Foro de Profesionales Latinoamericanos de Seguridad.

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