sábado, 15 de febrero de 2014

Se incrementan las extorsiones desde las cárceles

Familiares de los reclusos colaboran llevándoles información

Primicia.com.- A tiempo llegaron los funcionarios del Comando especial Antisecuestro (CEA) al Banco de Venezuela e impidieron que una mujer depositara 50 mil bolívares a una cuenta desconocida. Un familiar avisó a los detectives que eran víctimas de extorsión y temiendo por sus vidas, la dama decidió pagar lo que le pedían.  

Este delito no es novedoso, pero los criminales varían sus formas de atacar. Destacan la negociación extorsiva y la extorsión virtual. En la primera roban algo de valor y es común que sea en la casa de la víctima. Obtienen todos los datos porque en el robo aprovechan para llevarse material que les permita indagar sobre la vida de los agraviados. Después, vía telefónica, quieren cobrar para regresar lo robado. La extorsión virtual la hacen desde los penales.  

Contratadas para matar

En el 2013 el CEA detectó 29 números telefónicos desde los cuales reos de Vista Hermosa y El Dorado extorsionaban. En lo que va de 2014, ocho líneas descubrieron los sabuesos y todas las operan desde las cárceles. “Trabajan en pequeños laboratorios en los que siete u ocho personas llaman diariamente a 20 números. Establecen hasta más de una comunicación para atosigar a la gente.

De esos 20 contactos descartan hasta quedarse al menos con cuatro y allí empieza el verdadero trabajo extorsivo”, explica el director del CEA, comisario José Gregorio Lezama. El laboratorio que recién detectó el CEA lo manejaban desde el centro penitenciario El Dorado.  “Dicen que son las Águilas Negras y están contratadas para matar a la víctima si no paga vacuna”.  El monto por lo que extorsionan oscila entre 15 mil y 50 mil bolívares, aunque también depende de las condiciones económicas de la familia escogida.   Si son de bajos recursos les piden tarjetas telefónicas y recargan el saldo para una nueva extorsión.  Si se trata de gente “pudiente”, entonces el efectivo deben depositarlo en la cuenta de un tercero, generalmente un familiar de los presos que se presta para el delito. 

Cómplices cercanos

Son los familiares los que colaboran en la escogencia de las víctimas.   Detalla Lezama que ahora además de las guías telefónicas o redes sociales, la información “boca a boca” sirve para marcar a los extorsionados.  ¿Cómo? Sencillo: en las visitas de familiares a los reclusos, no faltan los comentarios sobre el vecino que se compró una camioneta nueva o el conocido que constantemente viaja al exterior.

También les llevan tarjetas de presentación o agendas robadas. A partir de allí suponen el manejo de dinero que hace el futuro extorsionado, para saber si es o no una víctima potencial. Una vez que los seleccionan inicia el monitoreo. 

Es entonces cuando se apoyan en Facebook, Whats App, Twitter y cualquier otra red social, para informarse de las actualizaciones de estados o las fotos en los perfiles, en las que generalmente la gente detalla dónde está o muestra algún bien adquirido recientemente.   Les envían el número de cuenta al que deben depositar y mientras ese proceso transcurre, crean el temor con cada telefoneo. 

Ese miedo intentan combatirlo los oficiales del CEA, quienes cuentan con los equipos y la preparación necesaria para determinar los números desde los que extorsionan.   Pero es imprescindible la denuncia. Así como la extorsión telefónica no es novedosa, tampoco lo es la resistencia de la gente a denunciar y prefieren pagar, sin importar que con ese dinero financian y fomentan el delito.

Por: Luz Marina Carpio

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